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El sábado era el último partido de liga del Benjamín Femenino A. Tocaba cerrar una temporada casi perfecta —61 puntos de 63 posibles— frente a la EFFA.
Aunque el otro día nos costó entrar en el partido, las rivales plantearon una defensa muy junta y muy cerca de su área que nos dificultó encontrar espacios. Además, nuestro ritmo con balón no fue el adecuado y, en algunas ocasiones, incluso fuimos demasiado generosas cerca de portería. Eso sí, la actitud defensiva del equipo volvió a ser muy buena y conseguimos que sus ataques terminaran rápidamente.
En la primera parte no conseguimos hacer gol y durante gran parte de la segunda tampoco. Nuestra falta de puntería, cierta precipitación en los metros finales y la fantástica actuación de su portera hicieron que el primer gol llegara muy tarde. Fue casi al final de esa segunda parte cuando Laia consiguió abrir el marcador y darnos tranquilidad.
Ese gol liberó al equipo y las chicas comenzaron a jugar mucho mejor, ofreciéndose más y llevando al campo lo trabajado durante la semana. Candela abriría la tercera parte con un gol y más tarde sería Sara quien anotaría el segundo.
En la última parte, ya con el partido controlado, llegaron otros tres goles: uno de Miya y un doblete de Laia para cerrar su triplete y el marcador definitivo.
Pese a que el equipo ha estado muy por encima del nivel competitivo de la liga, eso no le quita ni un ápice de mérito a lo que han conseguido las chicas durante todo el año. 61 puntos de 63 posibles es rozar la perfección. Solo hemos cedido un empate contra las segundas clasificadas, a las que además nos hemos enfrentado tres veces.
Las chicas únicamente han perdido dos partes en toda la temporada y han empatado doce, lo que significa que han ganado 70 de las 84 partes disputadas durante el año. Los números hablan por sí solos: 183 goles a favor y solo 7 en contra. Y eso que seguimos teniendo la manía de tirar demasiado al centro de la portería.
Pero lo más importante no son únicamente los números. Estos resultados también se podrían conseguir siendo un martillo pilón basado únicamente en acciones individuales. Sin embargo, las chicas han tenido tramos de juego colectivo absolutamente espectaculares, enlazando jugadas de muchos pases, algo muy difícil de ver en categoría benjamín. Además, muchos equipos, viendo nuestra superioridad, han planteado defensas muy replegadas y las niñas han tenido que aprender a encontrar soluciones diferentes para atacar esos escenarios.
Defensivamente el equipo también ha crecido muchísimo. Han apretado los dientes cuando no tenían el balón y han sido valientes queriendo jugar siempre desde atrás, provocando a veces algún que otro microinfarto. Y qué decir de nuestras dos porteras: es verdad que han tenido poco trabajo durante muchos partidos, pero precisamente por eso tiene todavía más mérito que, cuando les ha tocado intervenir, hayan estado siempre tan concentradas y acertadas.
Y fuera del fútbol, además, las niñas son amigas y se llevan de maravilla. Da gusto ver cómo comparten esos ratitos antes de entrenar, cómo se relacionan dentro del equipo y cómo disfrutan juntas también fuera del campo. Que las chicas sean una piña hace que todo esto sea todavía más especial.
Y qué maravilla Ale. Esto tampoco habría sido posible sin ella. Cómo ha evolucionado como entrenadora, cuánto han aprendido las chicas —y también yo— a su lado. Su compromiso con el equipo ha sido enorme: mojándose, pasando frío y quitando tiempo incluso a sus estudios y exámenes para estar con el equipo. Sus ganas de aprender, de mejorar y de disfrutar esta experiencia han sido bestiales. Sin duda, uno de los mayores tesoros que me deja esta temporada.
Y mamis, papis, herman@s y abuel@s: vosotros también sois parte fundamental de todo esto. La piña que habéis formado tanto en los partidos como fuera de ellos ha sido cemento puro para la unión de las niñas. Ejemplares siempre en la grada y disfrutando de esta temporada tanto como ellas.
Ahora nos quedan dos semanas para preparar el torneo de campeonas, donde el equipo podrá ponerse a prueba contra rivales de características similares y demostrar también ahí todo lo que ha aprendido durante el año.
Perdón por ponerme tan moñas, pero… ¡cómo lo hemos gozado!