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La crónica de esta semana va a ser algo más corta de lo habitual, porque el partido fue un auténtico espectáculo, con dos equipos jugando a cara de perro y sin especular. Pasaron demasiadas cosas como para recordarlas todas, y en definitiva, también para contarlas.
Habíamos trabajado toda la semana el partido. Un Periso que hace dos temporadas terminó en media tabla en Superliga era un desafío enorme. Lejos de guardar la ropa, decidimos presionar arriba para impedir su juego y tratar de jugar lo más cerca posible de su portería.
Entramos al partido algo fríos y enseguida recibimos el primer gol, por no seguir bien las marcas y permitirles salir con facilidad. Pero el equipo reaccionó y empezó a hacer las cosas bien. Es verdad que la presión que habíamos trabajado durante toda la semana no la estábamos ejecutando como queríamos y el rival, cada vez que conseguía salir, lo hacía con muchísimo peligro.
Aun así, empezamos a encontrarnos más cómodos en el campo. Así llegó el gol de Sergio tras un saque largo de Álex. Poco después, Álvaro haría el segundo de cabeza tras un gran pase de Sergio. A partir de ahí comenzamos a aplicar la presión que habíamos trabajado y empezamos a robar más arriba.
Pero el Periso es un gran equipo y, poco antes del descanso, cuando mejor estábamos, cometimos un penalti muy inocente en un córner que devolvía el empate al marcador.
Tras el descanso reafirmamos la presión y salimos muy bien al campo. Encerramos al rival durante muchos minutos, obligándole a jugar cada vez más lejos de nuestra portería. Aun así, cuando conseguían salir seguían siendo un peligro constante.
Hugo haría el 3-2 recogiendo un balón suelto dentro del área. Pero la realidad es que, sin balón, aunque la presión estaba siendo buena, no supimos cerrar bien algunas jugadas cuando nos superaban. En varias ocasiones no cortamos la acción con una falta sencilla o no fuimos lo suficientemente contundentes atrás. En una de esas salidas llegó el 3-3.
Aun así, seguimos insistiendo. Creo que fuimos superiores en la segunda parte, pasando mucho más tiempo en su campo y generando más ocasiones. Sin embargo, en otra acción volvimos a dormimos protegiendo el balón y el rival consiguió ponerse por delante.
El equipo no bajó los brazos. Álvaro metió un balón en profundidad a Sergio, que lanzó una vaselina al portero que no sabemos si entraba, pero Hugo apareció para empujarla y asegurar el empate. Quedaban diez minutos y fuimos a por la victoria.
Seguimos dominando y tuvimos un par de ocasiones para ponernos por delante. Pero el domingo no era el día. Una pérdida en mediocampo, nos ganan la espalda y un pase atrás cerró el partido. Un golpe muy duro.
Poco puedo reprochar al equipo. Los chicos lo dieron todo y compitieron al máximo, pero no fue suficiente. El rival aprovechó muy bien sus oportunidades y nosotros no tuvimos la contundencia ni la agresividad necesarias para defender ciertas acciones.
En un partido tan intenso, presionando tan arriba, haber hecho solo tres o cuatro faltas —y la mayoría de jugadores de espaldas— dice mucho de lo que aún tenemos que aprender: saber cortar jugadas cuando nos superan también es competir.
También debemos ser más decididos. Si salgo a presionar, no puedo quedarme a medias; si voy a un balón dividido, debo ir con todo; si despejo, debo hacerlo con contundencia; si tiro, tiene que ser para hacer daño. Todas esas pequeñas acciones son las que hacen que la moneda termine cayendo de un lado o de otro.
Contra equipos así no basta con hacer un buen partido para ganar. Hay que hacer un partido excelente. Y nosotros, esta vez, no lo hicimos.
Ahora toca aprender, recomponerse y mirar hacia delante. Y no hay mejor escenario que el que nos espera el próximo sábado, recibiendo a los líderes de la liga. No hay excusas ni miedos: vamos a darlo todo.