Respeto

Pregunta valor del mes: ¿Qué puedes hacer para ser como el segundo lobo

El respeto es un valor fundamental en el que se asientan las relaciones humanas, indispensable para la convivencia, la confianza y la dignidad de las personas. Se manifiesta mediante el buen trato hacia las distintas personas con las que compartimos nuestros momentos. No significa estar siempre de acuerdo con los demás, sino de no discriminar ni ofender por su forma de vida y decisiones, siempre que éstas no causen daño ni perjudiquen a otros. El respeto debe ser mutuo. 

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a ser más respetuosos?

Al igual que un tiro a puerta, el respeto se puede entrenar utilizando para ello distintas estrategias:

  • Ser educados. Saludar y despedirse, dar las gracias, pedir perdón, mirar a los ojos o escuchar con atención mejora la convivencia y es una muestra de respeto hacia los demás.
  • Mostrar delante del niño apoyo y respeto por quienes son figuras de autoridad para él, como profesores, entrenadores o árbitros. Aunque no estemos de acuerdo, es importante no mostrar nuestra disconformidad delante del niño.
  • Dar importancia al cumplimiento de normas sociales como cruzar por el paso de cebra solo cuando se ponga en verde o  tirar la basura a la papelera. El respeto a las normas y leyes es fundamental para vivir en sociedad. Establecer también normas en casa.
  • Ponerse en el lugar del otro y reparar el daño causado. Cuando se produzca una falta de respeto no puede valer solo con disculparse. 
  • Fomentar el respeto por sí mismo, el medio ambiente, el cuidado de sus mascotas, el orden en su habitación, etc. Aunque no están relacionados directamente con la convivencia, es el primer paso para poder practicarlo con otros. 
  • Servir de ejemplo. Los niños en crecimiento tienden a imitar la conducta de sus padres, por lo que es importante no enviar un mensaje contradictorio.

 

¿Cómo puedo ser más respetuoso en el fútbol?

  • Cumpliendo las normas del equipo y del juego.
  • Llevándome bien con mis compañeros y compañeras, tratándoles con educación.
  • Entendiendo que los rivales y árbitros también son compañeros. Sin ellos no puedo jugar.
  • Cuidando el material del equipo, el mío y las instalaciones.
  • Esforzándome para mejorar cuando no trato a mis compañeros o contrarios como debo o no cumplo las normas, asumiendo las consecuencias con responsabilidad.

Completa con ayuda de tus padres: ¿Para qué sirven la figura del árbitro y del entrenador en el fútbol?

Árbitro Entrenador

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo puedo ayudar a respetarles?

 

 

 

 

Actividad de equipo: Virtudes y defectos.

Cada jugador escribe en un papel 3 virtudes y 3 defectos que tenga, sin poner su nombre. Después se colocan en un mural, y se reflexiona sobre que todos tienen virtudes y defectos, y que ninguno debe ser tratado mal por ello ya que todos tenemos. Esta actividad también puede hacerse en casa.

Actividad familiar: Leer la historia y responder a las preguntas.  

El objetivo de esta actividad es reconocer la importancia del respeto de forma amena y entretenida, y conjuntamente con las personas que para ellos son más importantes. La actividad consiste en leer la historia que aparece a continuación, y responder una serie de preguntas. Una vez respondidas lleva las respuestas a la sede para recibir tu sello del respeto.

Esta actividad es voluntaria, pero sin realizarla no se podrán conseguir los sellos de valores. 

Hace tiempo, un viejo indio norteamericano de la tribu Cherokee contó a sus nietos una historia:

“En mi interior se está librando una lucha. Una lucha terrible entre dos lobos. Uno de los lobos representa el miedo, el odio, la agresividad, la envidia, la culpa, la arrogancia, el engaño y el egoísmo. 

El otro lobo representa la paz, el amor, la amabilidad, la alegría, la verdad, la compasión, la humildad, la amistad, el respeto, la generosidad, la capacidad de compartir y la empatía. La misma lucha está teniendo lugar dentro de vosotros y dentro de todas las demás personas también”.

Los niños se quedaron reflexionando un rato sobre estas palabras. Y después una niñita le preguntó a su abuelo: “¿Y qué lobo es el que ganará?”. El viejo cherokee guardó un largo silencio, y finalmente se limitó a decir: “Aquel al que deis de comer”.